En francés, racler significa raspar, y eso precisamente es lo que se hace para preparar una raclette: derretir el queso con una máquina eléctrica y rayarlo sobre patatas cocidas y carnes curadas. La raclette, muy popular en Francia, Alemania y Suiza, hace las delicias tanto de los lugareños como de los visitantes curiosos. ¿Qué es lo mejor que tiene? Está pensada para compartirla entre amigos, con un buen vino y divertidas charlas.
Ya desee probar este plato tan social o disfrutar de un tiempo de calidad con sus seres queridos en un restaurante de raclette en Berlín, estamos a su servicio. Desde los ingredientes hasta los utensilios, nos encargamos de todo. ¡Usted solo tiene que traer las ganas de pasarlo bien!